Imágenes Fantasmagóricas y Oníricas / Pintora Surrealista

No era la presencia, sino la Ausencia su tema recurrente

Esa desertora de esta guerra que llamamos sociedad se refugió detrás de los muros cristalinos transparentes que Walter Gruñe le construyó para que pudiera desarrollar su obra y sencillamente se dedicó a pintar. Remedios Varo no pintó la presencia si no la ausencia.
La obra toda de Remedios Varo participa lo mismo de la revelación que de la duda: del relámpago y la oscuridad de los caminos; de la técnica al servicio de la obra y de la obra al servicio de la visión.
Cualquier cuadro de Remedios Varo basta para asegurarle un lugar en la imaginación contemporánea: ciencia y poesía en la mirada maravillada del soñador. Un soñador científico: una ciencia del sueño. El ideal realizado.
Yo soy tú, nos dice la obra toda de Remedios Varo con sus incesantes transformaciones y metamorfosis de objetos en plantas, en animales, en seres humanos, en sueños, en formas, en fórmulas, en preguntas, en sonrisas de complicidad… y habrá que creerle cuando su arte lo afirma con tanta vehemencia.
“Porque cuando termina el espacio comienza el tiempo. Donde comienza el espacio termina el tiempo. Mientras hay espacio hay tiempo.”

Pintora española que llegó al surrealismo de la mano de Paul Eluard y André Breton e introdujo este estilo en México. Nació en Girona en 1908, en 1917 se traslada a Madrid donde ingresa en la Academia de San Fernando en 1924. Allí permanece seis años, coincidiendo con Maruja Mallo y Dalí. En 1932 se instala en Barcelona donde entra en contacto con la vanguardia catalana (ADLAN).
De esta época son: Lecciones de costura y La pierna liberadora de las amebas gigantes. Tras su matrimonio con el poeta francés Benjamín Péret, se traslada a París en 1937 donde entabla amistad con los teóricos del surrealismo, estilo que introduciría en México tras su llegada en 1940. En 1938 expone en la Exposición Internacional del surrealismo



En 1940 se exilia a México en compañía de Péret. Allí se dedica al diseño publicitario, restauración de objetos prehispánicos e incluso diseño de vestuario, disminuyendo en consecuencia su producción pictórica. En 1947 se separa de Péret y marcha a Venezuela donde permanece hasta 1949.
En 1953 regresa a México, reencontrándose de nuevo con la pintura y hallando por fin un estilo personal, que le dará fama mundial hasta su muerte en 1963. En estos diez años alcanza la madurez pictórica y conoce el éxito de crítica y público. Entre las obras de este periodo destacan: Las hojas muertas (1956), Au bonheur des Dames (1956), La Ascensión al Monte Análogo y Naturaleza muerta resucitando (1963).
Dentro del estilo surrealista que domina, su propio estilo es espiritual, lleno de simbolismo, donde las figuras ascienden a través de lo etéreo con un cierto aire mágico y de misterio, creando una atmósfera densa. Sus cuadros son cuidados y, en muchos casos, llenos de recuerdos de su infancia.
El gusto por los temas esotéricos y la alquimia nos transporta a la pintura del Bosco con la que tiene ciertos puntos en común.



 






 





TAMARA DE LEMPICKA

Icono del art déco

Polémica

Amiga de la Feminista Gabrielle “Coco” Channel

Vivio una Sexualidad Desbordante

Organizo Grandes Fiestas y Orgías

En el parteaguas de un siglo a otro nació una mujer vital, intensa y polémica, que habría de dejar una obra plástica interesante e inconfundible, muy bien cotizada en nuestros tiempos.

Su vida, llena de altibajos, fue lo mismo de la opulencia familiar a la salida abrupta de Rusia con el triunfo de la revolución bolchevique, para luego resurgir en la sociedad europea o en el Nueva York de los años treinta del siglo pasado.

Pero su obra también tuvo un destino de contrastes, pues conoció tanto la fama y el triunfo económico como el ninguneo y el olvido en el ambiente del arte.

Desde su juventud, quien fue llamada de nacimiento Maria Górska manifestó su sensibilidad y a muy temprana edad logró colocar sus pinturas en diversas galerías de París. Su pintura fue evolucionando, pero su distintivo principal siempre fue el trazo fuerte, rectilíneo, con angulosidad y de colores contrastantes.

Nacida en Polonia en el seno de una familia acaudalada, desde joven fue asidua a los círculos de la alta burguesía. Se convirtió en la condesa Kuffer, tras de divorciarse de su primer marido, Tadeus Lempicka, y se estableció en Estados Unidos.



Ahí confirmó su vocación de pintora y transitó por temporadas entre el art-decó y el género abstracto, e incluso en algún momento incursionó en el surrealismo.

Sobresalen sus retratos de mujeres y algunosdesnudos que se apegan a las características del art-decó, así como retratos de personajes de la élite social estadounidense y de la propia monarquía de Europa.

“Su temática va de las naturalezas muertas a los retratos Art Decó y las pinturas de temas sociales. Aparentemente ella era una gran frívola. Escribió que los aristócratas la consideraban una mujer fuera de la aristocracia porque se dedicaba a pintar, en tanto que los pintores la creían una frívola porque en su círculo social estaba la feminista Gabrielle “Coco” Channel.


Entre sus pinturas más conocidas pueden mencionarse el Retrato de la duquesa De la Salle, el de André Gide, que le dio cierta celebridad, el del Marqués de Sommi o el Príncipe Eristoff, así como otras obras, entre las que están El beso, La huída y Los refugiados.

A la pintora Tamara de Lempicka se le otorga el título de pintora "icono del art déco". Fue realmente una mujer con una vida fascinante, vivio una sexualidad desbordante que le llevó a frecuentar sexualmente a hombres y mujeres, y a probar las drogas, a organizar fiestas y orgías, en las que se paseaban sirvientes desnudos. Se convirtió, durante unos años, en el prototipo de la mujer moderna, que ha conquistado su independencia personal, como si fuera un precedente del moderno feminismo; una mujer que se retrataba a sí misma en automóvil, con reflejos del futurismo de Marinetti, como vemos en el famoso Autorretrato en el Bugatti, que se ha convertido en su más célebre cuadro, aunque no tenga un gran valor artístico.

Tamara de Lempicka murió en marzo de 1980, en Cuernavaca, Morelos. Decidió vivir sus últimos años en México, país que visitaba desde los años 60. 

Fuente: Página oficial de Martha Chapa

 

       

 

 

 

 

Frida Kahlo
Pintora

A 55 Años de Su Muerte

Magdalena Carmen Frida Kahlo
y Calderón 1907-1954

 

... A todos les estoy escribiendo con mis ojos.- Frida Kahlo

El 13 de Julio Frida cumple 55 años de fallecida, por eso te presentamos una breve biografía de esta pintora mexicana a la que no le gustaban las etiquetas, pero que con el tiempo se volvió un icono de México, de la pintura surrealista, de feministas. Y su obra está presente desde la colección más renombrada del mundo, hasta en cajitas de cerillos y otros souvenirs.

Sus cuadros han llegado a valuarse hasta en un millón y medio de euros

Quienes la conocieron a veces relatan la historia de su vida como una novela
llena de encanto y pasión, hasta el trágico final. Pese a que la verdad es más desoladora, no logra disipar el mito. La historia de Frida Kahlo sigue siendo tan extraordinaria como la leyenda que creó.

"No se si mis pinturas son o no subrealistas, pero lo que si estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser" Frida Kahlo.

Frida nació el 6 de Julio en Coyoacán, Ciudad de México. Su padre: Guillermo Kahlo, fotógrafo de origen Húngaro-Alemán, de religión Judía. Su madre: Matilde Calderón y González, descendencia Española/Indígena de religión Católica. Era la tercera de cuatro hijas. A los seis años enfermó de poliomielitis lo que provocó que su pierna derecha adelgazara. Una enfermedad que ella intentaba ocultar, de joven bajo pantalones, más tarde bajo largas faldas mexicanas. Su padre, fotógrafo de profesión, le enseño a utilizar la cámara, revelar, retocar y colorear, lo cual le sería útil para su pintura.


En 1922 a los 15 años, Frida ingresa
a la preparatoria Nacional, la de más prestigio en México. Frida es una de 35 mujeres en su clase de 2000 hombres. Escoge el programa de ciencias naturales con aspiraciones de médica, demostrando su mente brillante y ambición en la vida.



"Yo sufrí dosaccidentes graves en mi vida, uno en el que un autobus me tumbo al suelo... El otro accidente, es Diego!"




En 1923 a los 17 años, Frida conoce a Diego Rivera
a sus 36 años de edad, quien estaba pintando un mural en la preparatoria donde ella estudiaba.

EL ACCIDENTE QUE MARCARIA SU VIDA Y OBRA
En 1925 a sus 18 años de edad; Sufre un terrible accidente que marcaría su vida y plasmaría en su obra; El 17 de Septiembre regresando a casa de la escuela acompañada de su novio Alejandro Gómez, un tranvía embiste el autobús donde ella viajaba. Frida sufrió múltiples lesiones (una siendo consecuencia de que un fierro le haya penetrado su costado izquierdo y haya salido por su vagina; Además sufrió lesiones en la pelvis, columna, nuca, y dos costillas que resultaron quebradas. Su pierna derecha sufrío 11 fracturas, al igual que su pie derecho termina dislocado). Durante su convalecencia Frida comienza a pintar tras su larga recuperación. En 1927 (20 años de edad) Frida se une al partido comunista .En 1929 (22 años de edad) Frida se casa con Diego (a sus 42 años de edad) el 21 de Agosto. Poco después comienzan su viaje de tres años en EEUU (San Francisco, Nueva York, Detroit).

"Me retrato a mi misma porque paso mucho tiempo sola... Y porque soy el motivo que mejor conozco." Frida

FRIDA PRESENTA POR PRIMERA VEZ SU OBRA
En 1931 (24 años de edad) Frida muestra públicamente su trabajo por primera vez. En1932 (25 años de edad) Frida sufre un aborto en Detroit.
En 1933 (26 años de edad) Frida y Diego regresan a México a vivir en San Ángel en una casa diseñada por Juan O’Gorman.
En 1934 (27 años de edad) Frida sufre una operación de apendicitis, otro aborto y la amputación de varios dedos del pie. Frida y Diego se separan brevemente porque Diego tiene una relación con la hermana menor de Frida, Cristina.
En 1937 (30 años de edad) Cuatro pinturas de Frida son incluidas en una exhibición en la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Frida explica "Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco. Supongo que por eso acabo rompiendo tabúes relacionados con el cuerpo y la sexualidad de las mujeres"

En esa temporada Frida aflora una cierta andrógina vistiendo con trajes de muchacho, ya lo anticiparía ella: “Mis juguetes fueron los de muchacho: patines, bicicleta”. Hecho que más tarde también se haría patente al pintar en 1940 su autorretrato: “Cortándome el pelo con unas tijeritas” y al manifestar en sus memorias sus relaciones lésbicas.

Frida fue una figura mítica creada por sí misma, el centro exótico de una esfera que incluía a amigos como León Trotski y Nelson Rockefeíler, Isamu Noguchi y André Bretón, Dolores del Río y Paulette Goddard; fue esposa del gran muralista mexicano Diego Rivera y artista brillante por derecho propio.

SUS RELACIONES Y SU BISEXUALIDAD

La pintora mantenía una relación abierta en su matrimonio con Diego, entre sus relaciones con hombres figura León Trotsky, con quien mantuvo una larga relación, mientras él se hallaba, como asilado político, viviendo en su casa. El escultor americano Isamu Noguchi, El fotografo Nicolas Muray, El coleccionista de Arte Heinz Burggruen.

Entre los amoríos lésbicos de Frida, se comentan sus relaciones íntimas con personas como Emmy Lou, Georgia O'Keefe, Edsel Ford, Lucha Reyes, la pintora Jacqueline Lamba, con quien compartió algunos meses en París. Más adelante, recordando esos tiempos con melancolía y ternura, escribiría una carta en su Diario: " Tú también sabes que todo lo que mis ojos ven o que toco conmigo misma, desde todas las distancias, es Diego... Tú lo sentiste, por eso dejaste que me trajera el barco desde el Havre, donde tú nunca me dijiste adiós. Te seguiré escribiendo con mis ojos siempre.

"Pies, para que los quiero, si tengo alas pa` volar" Frida Kahlo

SU DIARIO
Frida Kahlo utiliza, inconscientemente, su diario como terapia. El diario es una clara y permanente confrontación con el mundo exterior terrible que la rodea y la tortura.
Se confronta con los demás: "Qué fea es la gente...". Se confronta consigo misma y con Diego: "Por qué lo llamo mi Diego? Nunca fue ni será mío. Es de él mismo. Corriendo a todo dar..."
Juega irónicamente con las palabras: "Pasaba rumbosa / asunto montón / tuviera cortina / grabado moreno / ruidazo zumbón / motores alada / fulgencia sumada / silueta bailón / sufrido cantando / sutil aguijón..."
Se anima a desear la locura: "Yo quisiera poder hacer lo que me de la gana, detrás de la cortina de la locura..."
Se cuestiona y repiensa su sexualidad diciendo: "Yo penetro el sexo de la tierra entera..."
Finalmente, se enfrenta con los despojos de su físico ante la mutilación: "A mí las alas me sobran. Que las corten. Y a volar !!!."

Quienes la conocieron a veces relatan la historia de su vida como una novela llena de encanto y pasión, hasta el trágico final. Pese a que la verdad es más desoladora, no logra disipar el mito. La historia de Frida Kahlo sigue siendo tan extraordinaria como la leyenda que creó.


SU MUERTE

1954 Frida fallece el 13 de Julio a causa de una embolia pulmonar, pero se sospecha suicido. Arturo García Bustos fue cargador del ataúd.

La última frase de su diario, abruptamente interrumpido por su muerte, dice: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás." Aparentemente, un párrafo referido nada más que a su salida del hospital coincide con el punto final de su Diario y con el fin de sus días.
En la tarde del 13 de Julio, su ataúd se coloco en el vestíbulo de entrada del Palacio de Bellas Artes velado por una guardia de honor. Rivera dio permiso para envolver el ataúd con una bandera roja estampada con la hoz y el martillo. Este acto causó mucha controversia, y el antiguo compañero de colegio de Frida, Andrés Duarte, se vio obligado a dimitir de su posición como director del Instituto Nacional de Bellas Artes. La guardia de honor se mantuvo un día y una noche. En la tarde del 14 de Julio, mas de 600 personas habían pasado por el Palacio de Bellas Artes para presentar sus últimos respetos. Seguido por una procesión de 500 personas, el ataúd se llevo por las calles hasta el crematorio. Allí, después de una ultima ceremonia de despedida. Frida fue incinerada de acuerdo con el deseo expresado antes de morir.
Sus cenizas se hallan hoy en un jarrón pre-columbino en la casa que Frida compartió con Rivera. Un año después de su muerte, Rivera cedió la casa al gobierno mexicano para convertirla en un museo. Diego Rivera murió en 1957 y a su muerte cedió todos los derechos de su obra así como los de Frida Kahlo a la nación de México. El 12 de Julio de 1958, la Casa Azul se abrió oficialmente como el "Museo Frida Kahlo".

"Larga vida en la memoria a nuestra Frida"



"Espero alegre la salida y espero no volver jamás."
.-Frida Kahlo





"Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior." Frida Kahlo.

 

 

Leonora Carrington
Pintora y Escultora



No me acostumbro a la vejez...

Llegó a México en 1943 a consecuencia
de la Segunda Guerra Mundial.

Más que surrealista,
la artista se declara
feminista.





“No quiero tener 90 años”, dice
la legendaria pintora inglesa
Leonora Carrington, “pero no me
queda más que aceptarlos, porque
nadie me preguntó si estaría dis-
puesta a traerlos encima”.

La pintora Leonora Carrington de 91 años, llegó a México en 1943 a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Más que surrealista, la artista se declara feminista; afirma que nació con su vocación y que hoy la rodea el vacío.

Nace el 6 de abril de 1917 en el pueblo de Chorley, en Lancashire, Inglaterra.
Su padre era inglés e irlandés, su madre totalmente irlandesa. Vivieron en Westwood, luego en una mansión llamada Crookhey Hall que Leonora recuerda en sus cuadros y en Hazel Wood, hoy un retiro para ancianos.

La campiña inglesa impregnó
la fantasía de la niña Leonora, porque una niña que vive en medio de árboles no es igual a una flor de asfalto. Muy pronto, sus padres se dieron cuenta de que habían dado a luz a una flor de fuego. Leonora corría en el húmedo verdor como un elfo más, un druida, una maga que habita un cuento de hadas. Su nana irlandesa, Mary Cavanaugh, alimentó su imaginación en esos senderos de ramas entrelazadas, en esos bosques cruzados por caballos cuyo galope blanco la hacía sentirse libre. Muy pronto habría de incendiarse al viajar a Irlanda para ver a su abuela que le reveló sus raíces celtas.

Su madre le compró pinceles y acuarelas y más tarde le regaló óleos y la alentó, a pesar de la oposición de su padre, pero más que nadie, Leonora se alentó a sí misma y saltó uno a uno los obstáculos más difíciles, porque su padre la envió a Newhall, un convento católico.

Nunca entendió a las monjas ni las reglas de educación impuestas a las niñas aristócratas y, desde entonces, año tras año, se sintió una desterrada, una oveja negra, una paria, proscrita por la sociedad.

En el año 1936 ingresa en la academia Ozenfant de arte, en la ciudad de Londres. Al año siguiente conoce a quien la introdujo indirectamente en el movimiento surrealista: el pintor alemán Max Ernst, a quien vuelve a encontrar de nuevo en un viaje a París y con quien no tarda en establecer una relación sentimental. Durante su estancia en esa ciudad entra en contacto con el movimiento surrealista y convive con personajes notables del movimiento como Joan Miró y André Breton, así como con otros pintores que se reunían alrededor de la mesa del Café Les Deux Magots, como por ejemplo el pintor Pablo Picasso y Salvador Dalí.

Carrington echó raíces en el México nacionalista. “Me parecía un país sumamente exótico.
Todo era nuevo: desde el espíritu de la gente la variedad de comi-das, plantas y animales, hasta el paisaje y el contacto con los muertos. Una de las actividades que más me gustaba era ir al mercado, descubrir los chiles chi-potles o los gusanos de maguey”.

Vive desde hace más de medio siglo en una casa en la Colonia Roma, frente a ruinas surrealistas que dejó el temblor de 1985.

Conoció a Diego Rivera, José Clemente Orozco y sobre todo a Frida Kahlo, cuya pintura le gus-taba. Leonora encontró a la gente con quien se sentía bien: Ben-jamín Péret, Alice Rahon y su marido Wolfgang Paalen, pero sobre todo Remedios Varo y Katy Horna, la fotógrafa, a través de quien conoció en 1946 al húngaro Chiqui Weisz, quien falleció en 2006, padre de sus dos hijos, Pablo y Gaby. Su círculo de intelectuales se amplió hasta llegar a Poesía en Voz Alta y hacer el vestuario y los decorados de La hija de Rapaccini , de Octavio Paz, basada en Nathaniel Hawthorne. Tanto Octavio Paz como María Félix le rindieron culto y ella retrató a la Doña , que también admiró Renato Leduc. Su actitud vanguardista la llevaría más tarde a donar un cuadro al Movimiento Estudiantil de 1968 para que se rifara y Carlos Monsiváis recuerda que lo ganó el poeta guatemalteco Raúl Leiva.


A pesar de su mordaz sentido de la ironía, la acosa el fantasma de la inseguridad.

Detesta que los aduladores se le acerquen, abomina la impuntuali-dad y se angustia cuando tiene que conocer gente nueva.
Asegura que la fama mata las relaciones y humilla al ser convir-tiéndolo en un “monstruo de consumo”.

“Jamás me interesó comprar muebles para mi casa, siempre quise regresar a Europa”.

"opina que los zapatos puntiagu-dos o con tacones, los hicieron los hombres para esclavizar a la mujer, para detenerla. Yo jamás los usé”.




SU OBRA

Leonora Carrington es considerada por muchos como una de las máximas representantes del surrealismo. Sus obras, plasmadas de un gran significado psicológico, han creado un hito dentro de este movimiento marcando un antes y un después, influencia que perdura hasta nuestros días. Sus fantásticos mun-dos, donde pululan caballos alados, duendes, gnomos y brujas, poseen una carga simbólica propia de una artista original.

Desde los tiempos de París, cuando aún
era una joven ávida de conocimientos, Leonora busca en la lectura de los mitos celtas, la cábala, el gnosticismo y el budismo, las pistas que la conducirán a seguir un camino propio. Con el tiempo se convierte en una verdadera conocedora de las ciencias ocultas y de la Psicología junguiana.

Las pinturas de Leonora Carrington se inspiran en un mundo personal, íntimo y subjetivo, que surge de una fértil imaginación, influida fuertemente por los surrealistas y estimulada por lecturas fantásticas y esotéricas que fue aprehendiendo a lo largo de su vida. Las imágenes de las pinturas y relatos que ha producido en el transcurso de los últimos sesenta años, residen en un lugar de encantamiento en el que todo puede suceder.


En ellas, la artista logra desarrollar su lenguaje pictórico, determinado por diversos temas como el mito céltico, el simbolismo alquímico, el gnosticismo, la cábala, la psicología junguiana y el budi-smo tibetano. En el conjunto de pinturas que produjo en México, se funden tiempo y espacio: las imágenes vagan entre el sueño y la vigilia, el tiempo, la vida y la muerte, manifiestan viajes físicos y metafísicos, historias reales y míticas, realidades domésticas y trascendentales, imaginación y fantasía.